Iban a deportarlo a México después de 18 años en EEUU, pero logró cancelar el proceso y pasará la Navidad con su familia

Posted on 12/25/2019 by

Gualterio Santos llegó a EEUU en 1991, y tras años como vendedor ambulante de flores logró abrir una florería, que creció hasta tener hoy más de 20 empleados. (Telemundo)Desde que en noviembre de 2017 supo que existía una orden de deportación para él, el mexicano Gualterio Santos pasó navidades amargas con su esposa, Sebastiana Morales, y sus siete hijos, todos estadounidense, en su casa de Santa Clarita, California. Cada una de las fiestas de los dos años pasados pensó que sería la última en familia. “Pues nada más pensaba que en cualquier momento podrían tocar la puerta y venir a arrestarme y sacarme”, dijo a Telemundo. Todas las mañanas, aun antes de abrir los ojos, apenas la conciencia reemplazaba a los sueños, recordaba que tenía que mirar por la ventana y asegurarse de que no hubiera agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) que fueran a llevárselo.Pero este año, a pocos días de la Navidad, “sucedió un milagro”, según dijo Santos a Univisión.La abogada que peleaba su caso en los tribunales de California, Mónica Crooms, lo llamó y le dijo:—Siéntate, porque tengo una noticia que te hará caer de espaldas.—¿Ya…? —Santos pensó lo peor.—Acabo de recibir una carta de Migración. ¡Se ha cancelado tu orden de deportación! Te puedes quedar tranquilo.Video cortesía de Telemundo (Pedro Kablan/Infobae)Gualterio, que no había podido sentarse porque estaba con su esposa en una tienda enviándole dinero a sus padres en Oaxaca, se puso a llorar. Sebastiana lo abrazó y se contagió las lágrimas de alegría. “Escuchar eso fue muy bonito”, dijo.La situación se había agravado en octubre, cuando ICE lo detuvo y lo envió a un centro de procesamiento de deportaciones. Allí completaron sus papeles y lo subieron a una camioneta que lo transportó hasta la frontera con México. Pero cuando estaban a punto de hacerlo cruzar a Tijuana, Crooms obtuvo una orden que puso en pausa su expulsión.—Lo único que su abogada ha hecho es comprarle tiempo —le dijo un inspector de ICE al liberarlo del centro de detención de Los Angeles al que fue devuelto—. La deportación se hará. Tiene 90 días para deshacerse de sus bienes y regresar voluntariamente a su país.El oaxaqueño está casado y es padre de siete hijos, todos estadounidenses. (Facebook Gualterio Santos)Pero a los 48 años este oaxaqueño ha vivido demasiado tiempo en los Estados Unidos como para no considerarlo también, como a México, su país. Llegó en 1991 y durante casi una década fue vendedor ambulante de flores en Washington Heights, en Nueva York. Pero vivir en esa ciudad con una familia que se ampliaba —los Santos tenían tres hijos cuando empezaron a considerar mudarse— era demasiado caro. Chicago parecía una opción mejor, y allí fueron.En Chicago se le presentó la oportunidad de ganar un poco de dinero extra comprando un automóvil usado para venderlo luego en Nueva York, donde costaría más. Pero mientras lo conducía, en 2000, en la era anterior al GPS en el teléfono, se perdió en Michigan y sin querer cruzó a Canadá. Cuando volvió a entrar a los Estados Unidos, los oficiales de Migración y Aduana le permitieron seguir pero le advirtieron que iniciaban una denuncia por la cual tendría que presentarse ante un juez en Detroit.El mayor de los hijos de Santos ya está en la universidad; los otros seis participaron activamente en las manifestaciones para impedir la deportación. (Facebook Gualterio Santos)Sin haber recibido una notificación al respecto, en 2003 Santos y su familia se mudaron a California, cerca de Los Angeles. Allí el mexicano abrió una pequeña florería que hoy se convirtió en una cadena de varios locales, que emplea a más de 20 personas, por la cual Santos es conocido como “el rey de las flores” en Santa Clarita, donde reside.Las cosas iban tan bien que tuvo tiempo para pensar en regularizar su situación, y así envió su solicitud para una tarjeta de residencia. Lo citaron a una audiencia el 12 de agosto de 2017: allí supo que, aunque nunca había recibido la notificación, el juez de Detroit lo había esperado y, ante su ausencia, había ordenado su deportación en 2000.La familia Santos volvió a festejar la Navidad sin temor a la separación. (Telemundo)Le impusieron visitas periódicas a la oficina de ICE; el empresario cumplió con cada una. Y en la cuarta, el 19 de octubre de 2017, lo detuvieron. “La pronta movilización de algunas figuras políticas y líderes comunitarios lograron que Santos saliera y siguiera su proceso de inmigración estando en libertad”, explicó Telemundo.En efecto, Santos ya era un hombre muy querido en la ciudad por su aporte a la economía local: en casi 15 años había creado una red de distribución que llevaba sus flores a más de 150 supermercados, con una facturación anual de más de USD 5 millones, una generación de empleo estable y un pago de impuestos puntual. También porque desde el primer día había hecho donaciones regulares a las iglesias —los Santos son católicos—, la universidad a la que espera que vayan sus hijos menores —el mayor ya estudia allí— y numerosas organizaciones caritativas y sociales del lugar. El juez recibió cartas de políticos y líderes comunitarios que le pedían que buscara los caminos legales para que Santos no fuera deportado.El inmigrante se convirtió en un empresario que factura USD 5 millones anuales y tiene más de 20 empleados. (Facebook Gualterio Santos)Mientras Crooms llevaba adelante la defensa —varios abogados lo habían rechazo, por considerar que el caso estaba perdido de antemano— una cadena de florerías le ofreció USD 5 millones por sus tiendas. “En un momento pensé en tomarlos y regresar a México”, dijo a Univisión. Pero sus hijos habían crecido en los Estados Unidos, y las opciones serían desarraigarlos o separarse de ellos. Sus empleados, además, tenían miedo de perder sus trabajos: “¿Qué va a hacer? ¿Va a cerrar la florería?”, le preguntaban.“Mi familia está devastada”, dijo en aquel entonces al periódico británico Daily Mail, que contó su caso en detalle. Sobre todo sus hijos menores, una niña que hoy tiene 12 años y un niño de ocho, comenzaron a tener problemas en la escuela y necesitaron terapia. “Yo vine a este país para trabajar. Lo que me pasó fue por ignorancia”, dijo sobre su cruce sin querer a Canadá. “Fue el único error que cometí en todos estos años”.Líderes políticos y comunitarios se manifestaron a favor del oaxaqueño. (Facebook Gualterio Santos)Aun con cierto pesimismo y el temor constante a ICE, decidió que actuaría como lo había hecho toda su vida: “Hay que luchar hasta el último minuto y tener confianza en Dios”.Su abogada estimó que el juez falló a su favor porque consideró que “el señor Santos es alguien que es muy dedicado a la comunidad”. Gestiona un negocio de éxito que él mismo comenzó de la nada, brinda empleo en buenas condiciones, cumple con sus obligaciones impositivas, no tiene antecedentes criminales, ha echado raíces en el país —tanto por sus hijos como por sus vínculos con las instituciones locales— y recibió el fuerte apoyo de los líderes comunitarios y políticos de Santa Clarita. “Ojalá este caso dé esperanzas a otros que están en la mira de ICE bajo circunstancias similares”, agregó Crooms a Univisión.Gualterio Santos y Sebastiana Morales estaban enviando dinero a su familia en Oaxaca cuando recibieron la gran noticia.Santos está muy agradecido por esa segunda oportunidad que le da su país de adopción, “al que le debo mucho”, dijo. Ahora abrirá otro proceso migratorio para solicitar su residencia mediante sus negocios, sus hijos y el patrocinio de la comunidad. Pero lo primero que hizo fue preparar una Navidad como las de antes de la amenaza de deportación: decoró el árbol con Sebastiana y los niños, armó un pesebre de Belén a sus pies, ordenó comida en grandes cantidades e invitó a sus familiares que viven en distintos lugares en los Estados Unidos para celebrar con él la posibilidad de seguir juntos.“Ya no me siento con temor a quedarme sola, mi esposo está aquí conmigo”, dijo Sebastiana a Telemundo. “Mis hijos están felices, están muy bien en la escuela, y para mí eso es lo más hermoso que puedo recibir en esta Navidad”.“Hay que luchar hasta el último minuto”, dijo Gualterio Santos. (Telemundo)”El año pasado y antepasado, la verdad, las fiestas fueron unos días muy difíciles para mí”, dijo Santos a Telemundo. “Esta vez hay razones para estar felices y contentos”. Y Gualterio concluyó: “Siempre me he portado bien en este gran país. Siempre he trabajado duro. Siempre creí que sí, que iba a poder. Y al parecer Dios me está correspondiendo con su ayuda”.MÁS SOBRE ESTE TEMA:Navidad solidaria: abren las puertas de sus casas para recibir a los que están solosCómo un árbol de Navidad ayudó a un joven judío a tender puentes con musulmanes y cristianos durante la Guerra de Corea

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